La leyenda... En la decimoctava Dinastía de Egipto, hubo un amor que nunca se podría romper, el de una joven reina y un gran guerrero. Y mientras el guerrero cumplía su deber combatiendo a los infieles, y aunque su amada era la esposa del Faraón, ellos dos sólo podrían ser separados por la muerte... aunque no por mucho tiempo.
Elizabeth llegó a Akhetaten en 1892. ¡Qué gran descubrimiento! Los arqueólogos ingleses habían avanzado inmensamente, y la fantástica historia de Egipto se revelaba. Pero Elizabeth no había venido a estudiar simplemente la historia, ella formaba parte de la misma historia. Secuestrada por guerreros del desierto, cayó en brazos de un enigmático jeque. La mancha en forma de paloma sobre el cuerpo de la joven confirma a Jabari que está ante la reencarnaión de la reina Kiya, quien, como anunciaba la profecía, ha vuelto para entregar su amor al jefe de los guardianes y hacerle feliz. Y mientras Elizabeth descubría si era la reencarnación de una antigua reina, se dio cuenta de que el hombre que había encontrado era... su destino.























































































































